Una noche de trabajo intenso en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, tenía asignado tres lactantes. Mientras calentaba apresuradamente el biberón de un bebé de 10 semanas, su madre me llamo por teléfono para conocer su estado, A pesar de la atmósfera hostil, intenté ser agradable y le expliqué brevemente cómo seguían y le dije que iba a darle biberón.
Al mencionarle la palabra biberón me dijo muy enfadada que su hijo estaba bien alimentado con el pecho y "que no lo alimentara con biberón". Añadió "estoy cansada de enfrentarme con personas, especialmente enfermeras, que siempre piensan que saben más".
Desconcertada y ofendida, pensé: no tengo que soportar esto, especialmente está noche. Pero respondí de forma tranquila diciendo "no le daré el biberón a su bebé y pregunté ¿Cuándo vendrá usted aquí a hacerlo?. "Tan pronto como pueda, estoy de camino, contestó bruscamente".
Después de colgar, lo comenté con mis colegas. Estuvimos de acuerdo que debe ser "una de esas madres". Todas sabemos de qué tipo. Obviamente, no debería darse cuenta de lo estresante que es trabajar en una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, ni cómo nuestras experiencia nos hace realmente expertas en el cuidado de su bebé.
Pasé una hora intentando calmar al bebé que lloraba de hambre, sin darle el biberón. Cuando por fín llegó la madre, parecía enfadada y estaba a la defensiva. Bien, pensé, vea usted misma qué difícil es calmar a un bebé que ha estado llorando durante una hora.









